La infanta Elena se ha separado de su marido, Jaime de Marichalar. Esperemos que gracias a esta separación podamos evitar ver a este individuo más en los informativos durante los actos de Estado. Espero que caiga en las garras de los paparazzis y que le alteren definitivamente su altanera existencia. Lo mejor de todo es que dejaremos de oír aquello de “Don Jaime”.
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